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sábado, septiembre 10, 2016

On sábado, septiembre 10, 2016 by Unknown in ,    No comments
Escribe: Cristian Bancayan Navarro

Cristian Bancayan Navarro es miembro del Grupo Llaqtay y estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En el año 2015, su ensayo fue uno de los cinco finalistas en el Concurso Nacional de Ensayos "Perú: Agenda Nacional Pendiente, una visión de los jóvenes" organizado por el FMI y el CIES.


La productividad es importante para mantener un crecimiento económico sostenido en el largo plazo; sin embargo, en el Perú esta ha venido cayendo en lo últimos 4 años en comparación con la tendencia que tenía en la última década. Es por esto que el presente ensayo muestra una descripción de la situación actual de la productividad en el Perú  y se identifican los retos que hay que afrontar para revertir dicha tendencia. Además se proponen algunos instrumentos de política que pueden apoyar las iniciativas para mejorar la situación.

Producir más con lo mismo, es la definición que muchos hacen sobre productividad. Desde que los recursos son limitados buscamos obtener el mayor provecho de ellos y así beneficiarnos más. En términos macroeconómicos esto significaría obtener mayor PBI dado que tenemos los recursos disponibles en el país, de esta manera incrementar la productividad equivaldría a tener mayores niveles de producción. Los países desarrollados cuentan con altos niveles de productividad, mientras que el Perú aún no ha podido fortalecer este aspecto. Sin embargo, considero que el Perú logrará en los próximos 15 años generar altos niveles de productividad que lo posicionen como país líder en la región capaz de lograr un crecimiento económico sostenido, evitando caer en la trampa de los ingresos medio. De la misma forma espero que el incremento de la productividad ayude a reducir la pobreza y cerrar brechas de desigualdad existentes.

Actualmente nuestro país pasa por un proceso de desaceleración económica explicado por diversas razones (contexto internacional menos favorable, estancamiento de la inversión pública y privada, etc.) y desde el 2012 se ha visto un cambio de tendencia a la baja en el crecimiento del producto potencial cuyo fondo son problemas estructurales de la economía peruana. Dentro de los factores que explican la contribución al crecimiento del PBI potencial se encuentra la productividad total de factores (PTF) que para el caso de la economía peruana se ha visto que su contribución es cada vez menor y, según proyecciones del BCRP y BBVA Research, se pronostica que siga siendo aún menor. En lo últimos 4 años, la productividad ha caído alrededor de 7.8%, según The Conference Board, cifra que no es nada alentadora tomando en cuenta que el país se venía recuperando de la caída en productividad sufrida en la década del 80’.

Si vemos en los sectores económicos, notaremos que el Perú tiene un nivel de productividad baja y heterogénea; lo cual se vincula con el hecho de que la migración de los trabajadores de sectores con baja productividad a los de alta ha sido escasa, esto a su vez no ha contribuido a un cambio en la estructura productiva de la economía peruana, que actualmente continúa siendo similar a la de la década del 70’ (Hausmann y Klinger (2008)). Similar a ello, podemos mencionar que el Perú tiene aún más bajos niveles de productividad en sus regiones pues en el año 2012 el promedio del total del valor agregado por trabajador de todas las regiones, a excepción de Lima, representó solo el 47% del valor agregado por trabajador de la capital.

Por otro lado, según el INEI, el sector informal absorbe el 61% de los trabajadores disponibles, pero solo genera una quinta parte del Producto Bruto Interno, lo cual hace evidencia del bajo nivel de productividad en esta parte de la economía. Además como menciona Norman Loayza, un trabajador del sector formal es 2.5 veces más productivo que uno del sector informal. Esto da cuenta que la economía peruana tiene un margen muy grande para elevar su nivel de productividad reduciendo a la vez el nivel de informalidad.

Este contexto nos refleja que existe una tarea pendiente en cuanto a productividad para lograr un crecimiento sostenido en el largo plazo pues,  como dice el economista Paul Krugman, “La productividad no es todo, pero en el largo plazo es casi todo”.
Sabemos que lograr incrementar los niveles de productividad en el país y también cerrar brechas en heterogeneidad no es tarea fácil, sino que aun debemos afrontar algunos retos. Uno de ellos es elevar el gasto en Investigación y Desarrollo (I+D) en las empresas, pues actualmente representa un 0.12% cuando el promedio de la región es de 1.7%. Otro aspecto importante es la mejora en la infraestructura en transporte y comunicaciones en el país para así dinamizar las relaciones entre las cadena productiva de los sectores y reducir costos de las empresas.

La reforma del mercado laboral es quizá uno de los principales retos para el Perú en pos elevar los niveles de productividad; y se considera como un reto pues es de suma importancia para reducir los altos niveles de informalidad y en base a ello incrementar la productividad de la economía. De la misma manera, la mejora en la educación en todos los niveles y un mejor sistema de salud para las persona ayudaría a que sean más productivas pues elevarían su acervo de conocimientos y tendrían una mejor calidad de vida.

No podemos enfrentar los retos planteados sino hacemos uso de políticas adecuadas y sobre todo si no tenemos la iniciativa para hacerlo. En primer lugar, considerando las políticas para fomentar el gasto en I+D, la iniciativa debe de ser tanto del sector privado como del sector público. Las empresas deben de invertir más en dicho rubro y es el Estado quien debe incentivar a ello dando algunos beneficios tributarios en base a los resultados que obtienen las empresas por investigar en productos e innovar en procesos. Esto, sin duda, ayudará a mejorar la productividad y la diversificación productiva pues si las empresas innovan en productos y procesos podrán incursionar en otros sectores con características similares a las que están operando ofreciendo así la posibilidad de diversificar la economía (Hausmann y Klinger (2008)).

El acceso al financiamiento es uno de los problemas  para invertir en innovación en las pequeñas empresas en el Perú, debido a que la mayoría de ellas son informales y no cuentan con los requisitos que les piden las entidades financieras. Por otro lado, el tema de I+D también vincula la relación de las universidades con el sector privado, es por esto que me parecería apropiado implementar una normativa que dé facilidades para que los universitarios puedan acceder a un sistema prácticas pre-profesionales y sean capacitados con el fin que obtengan experiencia con  las últimas tendencias en tecnologías a nivel mundial.

En cuanto a las heterogeneidades que existen entre las regiones, se han llevado a cabo algunos   programas interesantes que elevan la productividad en el sector agropecuario, sector intensivo en mano de obra, alguno de ellos son “Sierra Productiva” y “Haku Wiñay”, los cuales capacitan a los agricultores con el fin de utilizar bien sus tierras y producir más bienes. Estos proyectos han ayudado a que muchas personas puedan salir de la pobreza al elevar su productividad. Sería importante ver que se promuevan más este tipo de proyectos, para elevar los niveles de producto por trabajador al interior del país.

Siguiendo a estos programas, las empresas deben capacitar a sus trabajadores y mantener un buen clima laboral; la productividad laboral no solo está determinada por la cantidad de conocimiento que se tiene sino que también tiene que ver con el clima laboral en el que se desempeñan, sus capacidades socioemocionales. Por esta razón es que la educación en el Perú debería enfocarse también en desarrollar las capacidades socioemocional en los niños para que puedan ser más creativos y comunicativos, y así en un futuro tengamos trabajadores más cualificados.



Por último, me gustaría mencionar que se debería elaborar estrategias para que los efectos del cambio climático no reduzca los niveles de productividad en los distintos sectores pues, por ejemplo, en un informe de la CEPAL  se menciona que el sector agrícola podría sufrir pérdidas de alrededor del 30% del PBI sectorial por el cambio climático en el periodo del 2010-2100, ante ello, la prevención sería una obligación. Acompañando a estas políticas para incrementar la productividad estaría también mejorar la infraestructura nacional, potenciar los clúster económicos y dar incentivos a la formalización empresarial. La percepción que tienen las personas del país, de alguna manera, puede tener consecuencias sobre la productividad laboral es por esto que también es necesario reducir al máximo los índices de criminalidad y corrupción en el país.


jueves, noviembre 20, 2014

On jueves, noviembre 20, 2014 by Unknown in , ,    No comments
Escribe: Alejandro Javier Pérez Portocarrero

Alejandro Javier Pérez Portocarrero es miembro del Grupo Llaqtay y estudiante de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos. En el año 2014, su ensayo obtuvo el primer lugar en el Concurso Nacional de Ensayos "Perú: Agenda Nacional Pendiente, una visión de los jóvenes" organizado por el CIES, el CEPLAN y el Diario El Comercio.



El Perú busca, para el 2030, convertirse en un país desarrollado y sin pobreza. Asimismo, pertenecer a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE). Para lograr estos objetivos se plantea superar tres desafíos: la disminución de la desigualdad, la lucha contra el cambio climático y el fortalecimiento de la democracia. El presente ensayo aborda el desarrollo desde un enfoque multidimensional, que involucra calidad de vida e igualdad de oportunidades. Las propuestas de política van desde lo económico a lo social, enfatizando el papel de las instituciones dentro de una sociedad como la nuestra.

Para nuestro bicentenario, y en adelante, el Perú espera haberse convertido en un país desarrollado, miembro de la OCDE. Dicho objetivo exige plantearnos desafíos que superar. El primero es el de la desigualdad, porque el desarrollo solo será posible si cerramos las brechas de ingresos y oportunidades. El segundo desafío es la lucha contra el cambio climático, porque desarrollo no solo involucra un mejor desempeño económico, también calidad de vida. El último es el de la democracia, porque desarrollo significa tener instituciones inclusivas. Si logramos superar estos desafíos, habremos dado paso a una reforma política y social duradera.

Políticas públicas

Reducir la pobreza se logrará reduciendo el subempleo. Tenemos que incorporar a estos trabajadores al sector formal, brindándoles capacitación y condiciones laborales decentes. Si hoy ofrecemos oportunidades, en el futuro no necesitaremos caridad. Esto implica una legislación laboral adecuada, que permita una eficiente supervisión y la incorporación justa de mujeres y de personas con discapacidad. En el campo regional, es preciso llevar a cabo políticas orientadas a la integración e industrialización. Hacen falta infraestructura y macroregiones económicas, que vayan a la par con la aplicación del Plan de Diversificación Productiva.

Luchar contra el cambio climático a escala nacional requiere mejorar la protección de nuestros ecosistemas, reducir los gases de efecto invernadero y progresar en la gestión ambiental. La extracción de nuestros recursos debe desarrollarse con respeto a nuestros ecosistemas y poblaciones. Asimismo, es importante mejorar la gestión forestal, de diversidad biológica y de recursos para la vida humana, así como fortalecer el trabajo del Ministerio del Ambiente (Minam) en la regulación y erradicación de industrias ilegales. A escala mundial, el Perú, como principal involucrado, debe impulsar el compromiso de la comunidad internacional. Para ello, se hace preciso el uso de energía no contaminante y la aplicación de un modelo de crecimiento alternativo con un nuevo patrón de consumo sustentable. Construir nuestra democracia parte de entender el desarrollo como libertad, derecho e inclusión. La reducción del desorden social vendrá con el fortalecimiento de nuestras instituciones. Necesitamos fortalecer el sistema de representación política descentralizando las actividades polí- tico-administrativas, y no favorecer la corrupción. También debemos exigir a los movimientos políticos su articulación, para permitir un proyecto de desarrollo nacional. Es necesario desarrollar un Estado social sobre una base pluralista y tolerante, que se comprometa con brindar bienes públicos de calidad y en igualdad de oportunidades. No podemos hablar de crecimiento con inclusión social si continuamos teniendo ciudadanos de “segunda clase”.

El aporte de la juventud

Alcanzar nuestro desarrollo va mucho más allá de crecer económicamente. Implica reducir desigualdades, crear un medio ambiente sano y oportunidades en una sociedad democrática. Ante estos desafíos, todos los peruanos, y sobre todo los jóvenes, tenemos el deber de participar. La juventud es fundamental en el desarrollo del país. En principio, porque somos los que viviremos más tiempo y reemplazaremos a las actuales generaciones en la dirección del país. La otra razón es nuestra responsabilidad histórica de salir del tercer mundo.

Vivir en un país sin pobres significará solucionar los problemas de distribución de ingresos entre las personas. Esto quiere decir que debemos generar empleo con mayor productividad. Más productividad representa más capacidades y esta se logra con más y mejor educación. Como jóvenes, desempeñamos el papel principal en ese aspecto, y nuestra tarea consiste en exigir calidad de educación y aprovecharla. Esta calidad debe darse, cualquiera que sea su administración, pública o privada, y cualquiera que sea su nivel, básico o superior. No podemos esperar ser un país desarrollado si resultamos desaprobados en las evaluaciones que estos hacen. Tal es el caso de la reciente prueba PISA, elaborada por la OCDE, en la que nuestro país se ubica en último lugar. La nueva ley universitaria representa tan solo el primer paso. Para lograr una verdadera reforma, esta tiene que ir acompañada de una política nacional. No basta con regular la educación, hace falta impulsarla y esto requiere más presupuesto. La política nacional de educación tiene que ser integral y seria. Comprometamos a nuestros representantes con la educación. Esa es una de las mayores herramientas para nuestro desarrollo.

Nuestro papel es también fundamental en la lucha contra el cambio climático. Nos corresponde a nosotros, los jóvenes, modificar los patrones de consumo de nuestra sociedad, respetando el medio ambiente y comprometiéndonos en su preservación. Reforcemos las actividades que promueven conciencia, tal como lo vienen haciendo colectivos de jóvenes ambientalistas y animalistas. Seamos parte del debate y pidamos a nuestros gobernantes hechos y no palabras. Que se den facilidades para aquellas industrias sustentables e impongamos impuestos, y prohibamos las que no lo son.


El fortalecimiento de nuestra democracia incluye la participación de los jóvenes. Velar por el respeto de nuestros derechos y el de todos los peruanos es una necesidad y un deber. Promovamos un plan nacional de búsqueda de nuestros miles de desaparecidos durante el conflicto armado interno. Reconocer a nuestros muertos y darles justicia a sus familias es lograr la reconciliación nacional. Luchar frontalmente contra los corruptos también es democracia. Que hagan obras y que no roben debe ser la regla, no la excepción. Consolidemos nuestra democracia con instituciones inclusivas que incorporen a todos los peruanos en una sola ciudadanía. Sin políticas inclusivas concretas, el discurso de crecimiento con inclusión social solo será eso, un discurso. Dependerá de nosotros el Perú que tengamos en los próximos años.